El Banco Mundial publicó un informe en donde percibe avances en la lucha contra la pobreza extrema y que el propósito del Objetivo de Desarrollo del Milenio número uno se ha cumplido, reduciendo la pobreza en estos últimos diez años a la mitad, logro conseguido unos años antes de la fecha propuesta por la cumbre del milenio. Sin duda alguna las estadísticas presentadas por el Banco Mundial son un hecho para celebrar y constituyen un aliento para seguir luchando por el cumplimiento de los otros ODM.
Reconozco que esta buena noticia la leí originalmente en una de las columnas dominicales de Moises Naim. Me gusta leerlo porque tiene, a veces, opiniones interesante sobre tendencias globales. La columna que aparecía en el País de España se titulaba ¡Buenas noticas! Y a parte de hacer un resumen del informe del Banco Mundial arrojaba luces sobre los problemas y causas relacionadas con la pobreza. Pero me llamó poderosamente la atención que al final de su columna comenzó a tratar el tema del Cociente Intelectual, sin citar la fuente, y aunque la busqué con ahínco, él comenta que cada vez más somos inteligentes. No se habla de un informe anual de cociente Intelectual o de estudios comparativos, solo se dice que es otra buena noticia y que parece que estamos avanzando en ese sentido.
Fue así que me di a la tarea de buscar información sobre el cociente intelectual y la relación con la pobreza, pues si el director de una de las revistas de relaciones internacionales (foreign policy, respetado investigador de temas calientes en la globalización) más prestigiosas sugería la conexión entre una y la otra deberían haber estudios que lo sustenten. Y en efecto así es: varios estudios muestran que a mayor nivel de desarrollo, aumenta el coeficiente intelectual, puesto en un mapa, el cociente intelectual más alto caza claramente con los estados de ingreso económico más alto, y los de más bajo ingreso –como se sabe África encabeza la lista– son los que tienen cociente intelectual más bajo.
La primera conclusión que me arrojó esta pesquisa es: ¡la pobreza es cuestión de tontos! En otras palabras, los menos desarrollados ‘intelectualmente’ están condenados a ser pobres. Recuerdo muy bien que de niño en algunas reuniones familiares en donde asistían esos tíos ricos que todos tenemos y que envidiamos pero al mismo tiempo respetamos, hacían comentarios fuertes sobre los pobres y contaban anécdotas cuasi-graciosas, diciendo que no es culpa de ellos, que al final es su condición. Eso me suena a determinismo filosófico y por supuesto me deja incómodo esa opción.
Me parece interesante el hecho de que los países en la medida que van avanzando económicamente su población tenga mejores indicadores de inteligencia, pues en la medida en que mejora la nutrición, el nivel de escolaridad y otros indicadores los habitantes irán ganando en habilidades y destrezas. Básicamente la idea es que la estupidez no es una cuestión fija, sino que va variando y se puede dejar o superar en la medida en que el estado logre niveles económicos aceptables.
Pero si esto es así todavía hay algo que me interroga aun más: ¿por qué sigue siguen existiendo un gran número de países pobres cuando tenemos países ‘inteligentes’ que han logrado salir de la pobreza? No me queda claro cómo ese, cada vez más grande club de ricos inteligentes, no ha logrado sacar de la pobreza a ese gran saco de países pobres-tontos en donde viven aproximadamente mil millones de seres humanos. Me surgió otro cuestionamiento: ¿por qué los ricos-inteligentes no han podido solucionar esto? Si la pobreza es cuestión de tontos entonces los inteligentes deberían tener la solución y con ello llevar definitivamente al Fin de la pobreza.
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